sábado, 9 de febrero de 2013

Las exigencias de Iker.

                                       

Iker fue mi gran amigo de la infancia con el que descubrí muchas cosas. Recuerdo un día que regresamos a casa, cada uno con nuestra pelea interior, los dos nos habíamos copiado en un examen, yo de él y él de mi, el resultado fue un desastre total de examen y la evidencia de que habíamos hecho trampas. Se lo debíamos contar a nuestros padres y llevar firmado el examen-condena de nuestro error. Ese día, mi madre trabajaba y yo pasaría la tarde en la casa de Iker, allí merendaría y esperaría a que me recogiesen.
Cuando Roberto, el papá de Iker, llegó a casa y se enteró de los acontecimientos entendí muchas de las actitudes y comportamientos de Iker, la violencia con la que se le exigía a Iker ser el mejor, sacar buenas notas y destacar me hicieron comprender su grado de exigencia en todo lo que hacía: el tenis, las notas... Había que complacer a su padre siendo el mejor, ese grado de exigencia le ha acompañado toda la vida. Sin embargo la bronca que me cayó en casa por haber copiado me quitó las ganas de volver a engañarme, mis padres pusieron más énfasis en el modo en que se deben hacer las cosas. No es que a Roberto no le importara que hiciéramos trampas, ni que a mis padres no les preocupara que yo me exigiera más en mis estudios, pero el acento en lo que hacemos y cómo los hacemos marca la diferencia entre la exigencia y la excelencia.

Desde niños se nos inculca, de alguna forma, la importancia del esfuerzo para dar lo máximo de cada uno, ser el mejor, el primero, superarnos en los estudios, en las relaciones, en el trabajo... Muchas veces nos encontramos con personas que estas creencias se las tomas excesivamente en serio y se exigen enormemente a si mismos. Esa exigencia sobre todo se centra en el cumplimiento de mandatos para complacer a otras personas olvidándose muchas veces de sus necesidades personales. Muchas insatisfacciones en sus vidas se encuentran en la lucha continua de satisfacer a otros, de cumplir mandatos del exterior, ese tipo de exigencia nunca es suficiente, las cosas siempre pueden hacerse mejor. Visto de esa forma siempre se  fijan en lo que falta, en cómo se podría haber hecho mejor, como se pudo completar lo que hicieron y lo peor...se descalifican porque el esfuerzo no fue suficiente.
Al estar anclados en la exigencia es mucho más difícil separar lo que son de lo que hacen. Por lo que ante los fracasos, cuando reciben alguna crítica, se sienten amenazados. Desde ese modelo mental es más complicado aceptar otros puntos de vista y admitir críticas o sugerencias.
La excelencia no mira tanto al  hacer y los resultados. Mira más al ser y al compromiso con los objetivos, con lo que es prioritario para mi. La excelencia se centra en el proceso, no en el producto, en el camino más que en la meta. En la travesía del camino que se recorre hay aprendizaje, mejora, creatividad, habilidades, celebraciones, disfrute, plenitud. Y si algo sale mal es una parte de mi hacer que se puede mejorar, no soy yo. Excelencia es búsqueda de alternativas, aceptar otros puntos de vista, admitir críticas, sugerencias, no sentirse amenazado. Es lo que nos permite conectar con lo que queremos para nosotros mismos y nos hace ser trascendentes. 


sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuando me amé de verdad. Charles Chaplin


Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme...          
Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades.            
Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. 
Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. 
Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. 
Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. 
Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. 
Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. 
Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. 
Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin

viernes, 14 de diciembre de 2012

No te rindas. Mario Benedetti

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
 
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
 
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
 
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas solo,
porque yo te quiero.

Mario Benedetti

sábado, 24 de noviembre de 2012

Pepe ¡Vamos! Parálisis por Análisis



   Pepe , nuestro ratón, entró de noche en la pastelería de Gregorio el pastelero de la calle Estación. Olía todas las cosas buenas que había allí dentro: la mantequilla, el queso, el tocino, el chocolate, el pan…Así que se levantó sobre las patas traseras estirando el hocico y soltando un silbido de alegría. Pero, ¿con qué debería empezar primero? Le iba a hincar el diente a un paquete de mantequilla cuando desde algún lado le llegó el aroma riquísimo de la crema y desde otro lado el olor irresistible del queso. A punto de empezar a devorar el queso le invadieron las fragancias de unos bizcochos, y luego las de las de unas esponjosas magdalenas, ¿no sería mejor empezar por los suizos? se preguntó. Iba a echarle el diente a los donuts cuando desde algún lado le llegó el aroma de las nueces, y desde otro lado volvió a oler tan rico a mantequilla. El pobre ratón corría de un lado a otro, sabía y no sabía lo que tenía que comer primero. Pasó el tiempo y Pepe continuaba pensando cual sería la mejor opción para comenzar a comer, cuando de repente se hizo de día, se abrió la verja y Gregorio entró en la tienda. Al ver a Pepe se enfadó muchísimo y le echó a escobazos del establecimiento.
Pepe totalmente indignado con el comportamiento del tendero decidió fomentar la mala reputación de la pastelería (incluso utilizó su FB y su Twitter) contado a todos los demás ratones: “Nunca jamás volveré a esa tienda. ¡Cuando quieres empezar a comer te echan fuera!.



   Siempre cabrá la posibilidad de pedir más, de informarte más. Y con ello seguramente irás eliminando el grado de riesgo, de incertidumbre. Pero cuidado porque este es un proceso sin fin. Y llegado a un punto de nada te servirá tomar esa decisión al no haberlo hecho en el momento justo. Mi abuelo decía "que no puedes esperar demasiado para ver amanecer". Debemos tener claro que no basta con tomar las decisiones correctas, hay que tomarlas del modo más rápido posible y empezar. Sobre todo en estos tiempos tan estupendos en los que nos ha tocado lidiar.

  Es un problema de nuestro funcionamiento como seres humanos. A las personas nos cuesta decidir, nos cuesta enfrentarnos a los problemas, nos cuesta asumir riesgos, nos cuesta cambiar. Nuestra mente que es ágil y cobardica tiende a consumir la menor energía posible (glucosa) y busca escapatorias. La cuestión es quedarnos en la zona de confort y que nadie nos moleste, que todo siga igual. Y ahí nos encontramos con la parálisis por análisis, ahí está Pepe decidiendo cual es la mejor opción. Después me sugestiono a mi mismo de que hago lo correcto, de que el análisis es fundamental para tomar la decisión adecuada, que para junio empiezo, que "casi" ya lo tengo claro...y me hago trampas al solitario demandando más y más información para evitar tomar una decisión. Esta parálisis surge de nuestro propio inconsciente y muchas veces es inevitable pero lo mejor es ser conscientes de ello y una vez detectada pelear contra ella.

domingo, 14 de octubre de 2012

La Lecherita. Planificación estratégica incierta.




                                     

Todos sabemos lo que la pasó a la pobre lechera. Para el que no lo sepa, se dice de ella:

“Tuvo que imaginarse otro futuro distinto, ¿porqué no hizo lo qua la mandaron?”.
“Tenía que llevar la leche de un sitio a otro, como siempre, no se la pagaba por pensar y esas son las consecuencias”
"Era normal, no estaba preparada, carecía de formación. He oído que también bebía".
"¿Qué se había pensado, que era más que nadie?"

   Y muchas cosas más, ninguna buena. Todo el mundo la ha puesto  a caer de un burro (y eso que a esta mujer lo de caer la debe sentar a leches).

   Nadie ha valorado que era una visionaria, una emprendedora. En este país el fracaso te marca para los restos

   Su planificación estratégica era inmejorable pero cuando el futuro, como en los momentos actuales, es incierto, esos enfoques tradicionales sobre estrategia pueden ser claramente peligrosos. Debemos compaginar una buena planificación con el manejo de la incertidumbre.

   A los directivos o empresarios, incluso a los políticos ¿qué les ocupa? La restructuración y la reingeniería (los recortes). Aunque ambas son tareas legítimas, tienen más que ver con el apuntalamiento de las actividades actuales que con la creación de sectores de futuro.  La restructuración trata de poner en orden los errores del pasado y la reingeniería el ponerse al nivel de los competidores.

   La creación del futuro, requiere previsión dado que el cambio es inevitable. Con mucha frecuencia, esta reflexión  se produce cuando el éxito presente se ha visto reducido. Para colocarse a la cabeza de cualquier sector la atención debe centrarse en la oportunidad de competir por el futuro y con ello aprender a convivir con el manejo de las cosas inciertas y no seguras.

   Como sucede en la historia de la lechera los negocios son un juego de apuestas muy altas y la estrategia empresarial que consigue el éxito, o el mayor de los fracasos, consiste en dar forma activa a la incertidumbre de las apuestas del futuro y no sólo en continuar dando forma a lo que nos encontramos ya funcionando.

sábado, 10 de marzo de 2012

Mario Benedetti (La gente que me gusta), adaptación por Gemma Lozano.

 - Joder José no soy capaz de encontrar a gente comprometida con mi empresa, cada uno va a su bola.  No se como hacerlo.
- Antonio, pero...¿ qué es lo que buscas en la gente?,  de todos me dices lo mismo.
- Pues no se lo que quiero... que sean como hay que ser.
- Bien ya hemos avanzado mucho, "como hay que ser". ¿Y eso cómo es? 
- Pues como yo 
 - Como tu....

Pienso que Antonio no sólo tiene "muy mala suerte" con sus empleados, sino que desconoce como quiere que actúen, como quiere que sean,  ni como es el mismo. Lo peor, hasta que no empiece con su análisis no podrá saber lo que quiere ni lo que espera de lo demás,  por lo tanto insatisfacción continua para él y para su entorno.
Una persona que trabaja conmigo Gemma ( las mujeres son capaces de meter con calzador sus maneras de gestión y su sello de identidad en cualquier sitio ) me dio una adaptación de un texto de Mario Benedetti, que he de reconocer que guardé un una carpeta, pues no era tiempo de "mariconadas",  pero al releerlo me acorde de mi amigo Antonio, se lo pasaré, seguro que le hace pesar.

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constuctivamente y de frente; a estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja con resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.


sábado, 31 de diciembre de 2011

EL CUENTO DE NAVIDAD NO ESCRITO




   Este viernes entraba en un almacén, con el que trabajo habitualmente, y me encontré en la recepción un letrero de bronce en el que tenían impresa la Misión-Visión-Valores de la empresa, lo terminaban de colocar. Al preguntar al gerente, pues es amigo personal, me comentó que es una cosa que quería hacer desde hace mucho tiempo, y lo había contratado con una consultora.

   Mi sugerencia, es que el bronce es un material poco adecuado para tener estos enunciados -demasiado duradero e impersonal-, me gusta más unos post it de vez en cuando, una café, un ratito antes de empezar a trabajar, con lapicero (para poder borrarlo)... Como el amor en un matrimonio, no es el anillo ( DE OORO), o el día de nuestra boda que nos lo pasamos muy bien y en el que dijimos todo lo que queríamos para nuestro futuro, y en el que expresamos los valores de nuestra relación... al principio, cuando es algo que debe surgir al final del recorrido y que deben decir otros. Es un día a día y cada día es diferente, hay que mantenerlo vivo, no escrito. Las visualizaciones compartidas, deberían ser eso, lo primero compartidas y después sueños, algo etéreo, cambiante una herramienta para compartir y entendernos, no un fin en si misas. Si cuando hablamos cada uno entiende una cosa, joder cuando soñamos es casi imposible que nos pongamos de acuerdo, de hecho no se ni yo lo que estoy soñando, sino que lo interpreto. Respecto de la misión, lo mismo, hoy hacemos una cosa mañana otra, "cambio sin limitaciones". Por otro lado, no sólo está en juego la MVV de la empresa, se deberían tener en cuenta las de cada persona individualmente, si de verdad queremos sinergias totales, ¿porqué no? En la empresa que os comento la placa de bronce sólo es una orden más, "bien así lo haremos", pero cada uno hará lo que el entienda.

   Visualización compartida como verbo de acción no como sustantivo(unidad autónoma e independiente).

   Había escrito un cuento de Navidad, que he decidido no publicar, pues era empalagoso, cursi, pesado y pretencioso; pero os hago una síntesis:

. Nuestra Misión es el fantasma de la Navidad presente. Una descripción de lo que hacemos hoy, a quien va dirigido el esfuerzo y la particularidad que nos hace diferentes
. Nuestra Visión es el fantasma de la Navidad pasada. Lo que realmente queremos, lo que se puede alcanzar, la motivación, compartido por todos, y es claro sencillo y fácil de comunicar
. Nuestros Valores son el fantasma de la Navidad Futura. Son los principios, los pilares que nos sujetaron en las épocas de crisis, y lo que queda de nuestro paso por el mercado... por lo que nos van a recordar.

...Y todo esto diferente en las próximas Navidades.

   Con estas ideas creo que todos estáis visualizando el Cuento de la Navidad de la organización a la que perteneces, de vuestra vida y de vuestra familia,  es un buen momento para replantearnos lo que hacemos, lo que queríamos ser y lo que dirán de nosotros el día de nuestro entierro. Estas fechas son ideales para hacerlo, pues dejamos actuar al corazón más que a la razón.

   ¡Dejad que os visiten los Fantasmas de la Navidad! Y aprovechad para hacer lo que queréis con los vuestros, no lo que soñasteis y al final no hicisteis sentados en el sofá viendo la maldita tele, empachados de turrón y langostinos.


FELIZ NAVIDAD. Os quiero.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Canción africana

Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.
Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.
Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición. En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.

Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado.

Tolba Phanem - mujer, poeta africana.

sábado, 5 de noviembre de 2011

La historia de Parafin.



   Cuando Parafin era pequeñito su mamá le alimentó para hacerse grande. Le llevaron al cole para que sacara un título universitario y de esa forma obtener un trabajo seguro. Perdió mucho tiempo frente al televisor para estar entretenido. Conoció a una chica para casarse y tubo hijos para que le cuidasen de mayor. Y finalmente murió para ser enterrado.
   Cuando Parafin estaba pensando allí, en su tumba ( ¿porqué no? quizá sigamos pensado en ese sitio) imaginó que quizá hubiese sido mejor disfrutar de la comida y de otras cosas sencillas y cotidianas, haber ido al colegio para divertirse y crecer como persona, ir a la universidad a aprender y trabajar para vivir y disfrutar de eso, de trabajar ( que dicen que sí se puede). Ver la televisión para ver cosas que no podría sin desplazarse, conocer a una chica para crecer, tener unos hijos y cuidar de unos padres para disfrutar de ellos y morir para que sigan pensando otros en ti mientras estén vivos ( mejor que él en la tumba, que es lo suyo ).


 ¿Cuántas cosas hacemos en la vida como Parafin y no las disfrutamos?

- En la Universidad existen personas que sufren y sacrifican para conseguir un papel y no un conocimientos, incluso escogen una determinada carrera porque tiene más salidas ( ya ves lo mismo que da lo de las salidas ahora). O se enrocan y siguen allí con un doctorado o cualquier excusa pues ese era su fin.
- Cuantas personas se compran un coche grande, caro o especial para____ no como un medio de transporte.
- Cuantos de nosotros hemos comprado una taladradora que no usamos por el simple hecho de tenerla, cuando lo que necesitábamos eran tan son sólo unos agujeros y nos la podía haber prestado alguien.
-  Cuantas parejas una vez casadas se destruyen pues su fin era ese "casarse" y no un medio para compartir un proyecto de vida con otra persona.
-  Nos hemos comprado casas carísimas (una, dos...) para tenerlas y no para vivir en ellas y tener un hogar.
-  Es posible que hayamos  provocado guerras para____ y  no para ayudar a nadie.
- ... A que es posible que encuentres millones de ejemplos.

    Nos han grabado a fuego que la vida es una línea en la que van sucediendo cosas y siempre estamos a la misma altura y puede que deba ser una espiral que crece y crece sin fin.
   Cuando tenemos el foco en el fin y no en el medio, una vez que llegamos a el nos desilusiona y nos sentimos desorientados e inmediatamente necesitamos otro objetivo. 
   Emplea el día en analizar como haces las cosas: como un fin o como un medio. Después sigue pensando como te sentirías más feliz. Y finalmente haz algo.
   Yo espero no tener que pensar en la tumba...me da mucho yuyu.

sábado, 29 de octubre de 2011

El nacimiento de mi Hija por Félix Alberto Sanz



Foro Ulises de Recursos Humanos de la Cámara de Comercio de Valladolid




El 16 de Julio de este año nació Luna, mi hija. Mucha gente dice que el nacimiento de sus hijos es el momento más bonito de su vida, no es mi caso. Os contaré porqué…

…resumiendo mucho os diré que María José, mi mujer, rompió aguas un jueves a las 4 de la tarde y Luna nació el sábado a las 7 y media de la mañana, un mes antes de lo previsto. Qué pasó en esas horas tampoco viene a cuento ahora. Lo que sí os quiero contar fueron los 5 minutos previos y los 15 siguientes (aunque a mí me parecieron 15 horas) a que la niña saliera a la luz.

En el paritorio, sin contarnos a nosotros, los padres, habría unas 6 ó 7 personas. Todo era buen ambiente, muchas y buenas palabras y una aparente alegría hasta que el parto comenzó. Momentos antes de comenzar, la matrona le preguntó a la madre si quería a la niña sobre ella nada más nacer, la respuesta –no podía ser de otra manera- fue que sí.
El clásico alboroto del momento del parto de repente se frenó en seco y esas personas que no paraban de hablar, de animar, de sonreír, de… de repente se callaron cuando la niña salió del cuerpo de su madre. Yo, agarrándole la mano, vi extrañas miradas que se cruzaban y un silencio incómodo se adueñaba de la escena. A la niña no la oímos llorar y en lugar de posarla sobre su madre se la llevaron sin más a una incubadora. Nadie nos decía nada.

María José tumbada en la cama no podía ver nada de lo que pasaba y no dejaba de preguntarme “¿porqué no la oigo llorar? ¿Por qué se la han llevado? ¿Qué le pasa?” Y yo, de pie, viendo lo que estaba pasando pero sin entender tampoco nada no sabía que responderle, sólo le decía “La veo moverse así que estate tranquila, la médico está haciendo su trabajo y seguro que lo hace de maravilla, vamos a estar nosotros tranquilos para que ella pueda hacer su trabajo lo mejor que sepa” (creo que es el momento en el que más orgulloso estoy de cómo me he comportado en toda mi vida).

La médico, una pediatra residente, hacía su trabajo pero no nos decía ABSOLUTAMENTE NADA a pesar de estar a escasos 2 metros de nosotros y de escuchar sus preguntas y mis respuestas.
En ese rato nadie decía nada -e incluso alguna persona salió de la habitación-. Bueno sí, María José no dejaba de preguntarme “¿Pero qué le pasa? ¿Está bien? ¿Por qué no la oigo? ¿Porqué no me dicen nada?” Y yo que no dejaba de responder lo mismo“estate tranquila que sí se mueve y seguramente le cueste respirar al ser prematura y le están ayudando a que lo haga” (mi respuesta, claro está, desde el total desconocimiento de lo que sucedía).
Tras un tiempo intentándola reanimar (o lo que estuviera haciendo) llamó por un teléfono interno a la Pediatra Adjunto para que viniera con un "¿puedes venir a ayudarme?" de lo más "tranquilizador"

Cuando por fin vino la Medico Adjunta se pudo manos a la obra con lo que su compañera estaba haciendo y mientras tanto nos dijo: “Estaros tranquilos, la niña ha nacido con dificultad respiratoria y por eso la estamos poniendo una mascarilla. Además ha nacido muy pálida y le cuesta adaptarse al medio y tenemos que bajarla a cuidados de neonatos para que esté mejor cuidada, ha pasado un momento complicado pero parece que va mejorando”. La metió en una incubadora móvil y se la llevaron.
La siguiente media hora, hasta que pude bajar a verla, creo que ha sido la más larga de toda mi vida.
A las pocas horas Luna ya estaba divinamente fuera de la incubadora, aunque tuvo que quedarse aún unos días en observación.

Yo, horas después, mientras recordaba todo, no dejaba de unir aquel suceso tan importante en mi vida con mi profesión.
Tuvimos un equipo maravilloso desde el punto de vista “técnico” pero lamentable en cuanto a habilidades comunicativas y con una inteligencia emocional que rozaba los mínimos exigidos a un profesional. Es cierto que sus labores técnicas las hicieron a la perfección y así se lo agradezco, pero no es menos cierto también que crearon una situación realmente desagradable por no ser capaces de ponerse en nuestro lugar (en especial el de la madre) y no facilitarnos información.

Y de ahí empecé a divagar (como hago ahora) y me surgieron dos reflexiones:

La primera es la necesidad que tienen muchas carreras de formar a sus alumnos en competencias transversales, fundamentales para su desarrollo profesional y no lo hacen. O en la necesidad que tienen muchos profesionales de formarse en aspectos “no específicos de su labor” para desempeñar mucho mejor su profesión. Porque ¿Cuánto de “empatía” o de “trabajo en equipo”, por poner dos ejemplos, necesita un médico o un enfermero? ¿Cuánto de liderazgo o de gestión del estrés, por poner otros dos, necesita un ingeniero? ¿Cuánto de escucha activa o de asertividad necesita un abogado?... Y ¿cuánto se les forma sobre ello?

Es más, si vamos un paso más atrás, ¿porqué no se educa a los niños y adolescentes en algo que no sólo les va a valer para trabajar mejor sino para vivir mejor como es desarrollar su Inteligencia Emocional?

La otra reflexión que me vino es la importancia de compartir la información con los que tenemos cerca, para 127134834 cosas diferentes, una de ellas, no generar uno de los estados emocionales más dañinos para el ser humano, la incertidumbre.

Pero bueno, a lo importante (al menos para mí), esa mañana del 16 de Julio nunca la recordaré como el momento más bonito de mi vida, pero sin dudarlo sí fue el momento más importante de la misma.
Ah y a día de hoy Luna está preciosa.


P.D. Sé que alguno puede pensar que lo realmente importante, que la niña viviera y estuviera sana, se cumplió. Es así y así lo agradeceré siempre, pero no es menos cierto que, como decía al comenzar, a mí me gustaría haber recordado ese día con un poco menos de tensión. Que digo yo que también es importante.


Félix Alberto Sanz

jueves, 20 de octubre de 2011

Existe un "PERO"

   En cierta ocasión, hace tiempo , me visitaba un comercial de una empresa proveedora. Siempre ( "cuantificador universal", no sería siempre)  conectaba sus frases con la palabra pero.

- Está bien el pedido pero no llegamos a portes.
- Sí lo he apuntado todo pero no te llegará hasta dentro de...
- Todo correcto pero hay un pero.

   Quizá no lo hubiera dado tanta importancia pero lo hacía con demasiada frecuencia. 

   Como dice Rober Dilts: "Las palabras no sólo representan nuestra experiencia, sino que, a menudo, la encuadran". 
   Cuando juntamos comentarios con la palabra pero lo que hacemos es dar énfasis sobre una de las partes  o ideas. Cuando el comercial me decía: "Qué un producto era bueno pero era demasiado caro" -sin su intención- me hacía concentrarme en la segunda parte de su idea, yo recibía más acusada la parte de su alto coste económico, lo que podía retraerme de dicha compra.
   Esta persona siempre (desde luego no era siempre pero si se podía considerar como un patrón de conducta) minimizaba la parte positiva de sus expresiones, lo que en un comercial tiene al menos dos causas negativas: la de sercansinopesao con el pero y la de hacer pensar demasiado al comprador sobre la parte negativa.

Tal producto es bueno pero es demasiado caro.
Tal producto es bueno y demasiado caro.
Tal producto es bueno aunque demasiado caro.

   ¿Qué sucede si reencuadramos nuestras experiencias con y o con aunque en vez de con pero?

   Cuando lo hacemos con y lo que hacemos es poner al mismo nivel las dos partes del comentario y cuando lo hacemos con aunque estamos incidiendo en el primera parte de lo que hemos manifestado. El uso de estas tres palabras es muy simple y aunque muy sutil creo que tiene un poderoso impacto sobre el modo en el que recibimos o damos información.

sábado, 8 de octubre de 2011

Mi tesis preescolar por Guillermo Echevarría

  
    

   Quiero compartir con los lectores del blog de José Luis un tema que compuse para enseñar a mi hija lo importante de la vida y finalmente terminé haciendo una canción con todo lo que aprendí y sigo aprendiendo de ella cada día.

   Mi tesis preescolar va dedicada especialmente a mi hija, a mis clientes de coaching, ejecutivos o líderes organizacionales que tienen hijos y en este caso especialmente a José Luis y sus lectores.

Os dejo mi enlace de FB     www.facebook.com/tuminutodecoaching.


Guillermo Echevarría.

sábado, 1 de octubre de 2011

El mito del águila






   
El águila, es el ave que posee la mayor longevidad de su especie.  Llega a vivir 70 años.  Pero para llegar a esa edad, a los 40 años de vida tiene que tomar una seria decisión. A los 40 años: Sus uñas curvas y flexibles, no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta. Su pico alargado y puntiagudo, también se curva. Apuntando contra el pecho están las alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas.  ¡Volar es ahora muy difícil! Entonces el águila, tiene sólo dos alternativas: Morir,..... Ó enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará 150 días.  Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido, próximo a una pared, donde no necesite volar.  Entonces, apenas encuentra ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico la pared, hasta conseguir arrancárselo.  Apenas lo arranca, debe esperar a que nazca un nuevo pico con el cual después, va a arrancar sus viejas uñas.  Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, prosigue arrancando sus viejas plumas.  Y después de cinco meses, sale victorioso para su famoso vuelo de renovación y de revivir, y entonces dispone de 30 años más.  



   Es duro y difícil tomar la decisión de desprendernos de lo que nos ha funcionado hasta ahora. Realmente no sé, ni he comprobado la veracidad del mito del águila, me es indiferente, la historia es muy aplicable a la empresa y al ser humano en proceso continuo de aprendizaje y mejora. En la actualidad económica de hoy día muchas empresas siguen utilizando las mismas soluciones de siempre, muchas de las veces ya no son válidas, sus garras, picos y alas están envejecidas y ya no tienen la fuerza de antaño. En la vida personal sucede lo mismo. Alguna vez en la vida, o muchas, debemos guarecernos y resguardarnos por algún tiempo y tener un proceso de renovación, para dejar atrás ataduras, costumbres y hábitos, para poder retomar el vuelo de renovación y supervivencia.
  Por último decir que de verdad creo que es tan acertada la decisión que toman algunas águilas de renovarse como la de algunas que no lo hacen y deciden seguir utilizando los mismos métodos que funcionan.



   Un guiño especial con este post a “Unamierdapinchadaenunpalo” de Coruña. Tu decides si te renuevas o no, pero no te culpes y no culpes a nadie por ello. Un abrazo.






sábado, 24 de septiembre de 2011

“No creo que haya nada peor que ser corriente” American Beauty



   En el marcado y circunstancias de hoy día, el precio del producto es muy importante, es más, el marcado de Internet ha penetrado realmente en la sociedad y es fácil obtener un producto y un comparativa de precios para escoger el más económico sin demasiado esfuerzo. La competición está abierta y es y será peor aún. Es muy difícil sobrevivir si una empresa no es verdaderamente eficiente ( produce el máximo con el esfuerzo realmente justo) a no ser que nuestro producto sea realmente único, exclusivo y diferenciador, en definitiva que no se pueda comparar y que sólo nosotros podamos ofrecer dicho producto ( o servicio).

   Ofrecer calidad no es suficiente. La calidad entendida como filosofía de trabajo, no es ya una ventaja competitiva sino tan sólo una forma de mantenerse en el mercado.

   Se acabó ser mediocre, pues los mediocres compiten en el nicho de mercado de lo económico y siempre existirá alguien que pueda ofrecer lo mismo por algo menos de precio.

   Pero a estas alturas ¿quién no sabe esto? La trivialidad y lo poco que aporta este texto de nuevo a los negocios se ve contrastada por lo poco que hacemos para modificarlo y ante una nueva circunstancia aplicamos métodos conocidos que funcionaron alguna vez. Un problema que he observado en las empresas de mi entorno es que algunas reaccionan al dolor inmediatamente y aplican soluciones o copian métodos de las que aparentemente sobreviven. Utilizamos los mismos gurús y mamamos de las mismas fuentes, escuchamos y utilizamos las mismas técnicas. Interesante sería ofrecer algo realmente diferente que no tenga competencia.