Esta semana me ha llegado una sugerencia para hacer "recapacitar" a una persona a la cual todo el mundo quiere ayudar y sobreproteger, bonito y loable sin lugar a duda. Pero surge un problema; esta persona está superagustito sin la ayuda ni los consejos de nadie, por lo tanto no es rescatable y nosotros no debemos ir de salvadores.
Está saliendo de un atolladero en sus emociones y ha encontrado a una persona con la que disfruta de cierto relax o quizá encontró el amor de su vida.
Equivocarnos es parte de la vida y no conlleva al fin del mundo-ni siquiera de nuestro mundo- no se pueden dejar pasar oportunidades por el riesgo de una equivocación.
Si nos tuviéramos que tirar desde una 7ª planta para ver lo que se siente la respuesta es fácil, no lo hacemos (¿verdad?) pues la consecuencia es cierta. Pero arriesgarse a un nuevo error “subsanable” por cierta posibilidad de éxito, aunque esta sea insignificante, me parece perfecto.
Los errores pueden ser de origen apriorístico*, es decir, previsibles por desconocimiento, ceguera, obstinación o cualquier cosa que provoque caer en él. O también pueden carecer de base empírica en los que las consecuencias o resultados son imprevisibles, estos se deben asumir sin lugar a duda, es más, incluso el resultado de "erróneo" puede ser subjetivo.
Conclusión final: Cada uno toma sus decisiones y es responsable de sus consecuencias. Valorar y asumir riesgos y saber rectificar a tiempo los errores cometidos son la diferencia que marca el éxito de nuestra corta vida.
*Apriorismo es la tendencia a razonar por hipótesis sin considerar los hechos reales ni tener conocimiento adecuado del asunto, bajo influencias tendenciosas y basado en preconceptos.
