sábado, 2 de julio de 2011

¡"Joder que caro, 72 Donuts"!




 David se llamaba y hace más de 15 años que trabajé con él. A pesar de su sobrepeso era una de las personas más ágiles e incansables que he conocido .La razón por la que "Davizón" aparece en este post era su manera, tan particular, de interpretar el valor del dinero- por aquella época, en su primer trabajo de juventud, ese concepto aun permanecía un poco nebuloso-. Su genuina forma de interpretar el valor de las cosas me ayudará a enlazar con lo que quiero comentar hoy:

-"¿Cuánto has dicho que vale eso José?"
- "90 Eur. ( En esos tiempos serían pesetas).
- ¡"Joder que caro, 72 Donuts"!.

  Su unidad monetaria era el Donuts; " Esto cuesta tantos Donuts", "por el precio de esa maquinaria se podrían comprar tantos Donuts"... Recuerdo que todos los días yo ansiaba que llegara la hora del almuerzo para verle disfrutar ( imaginad en lo que consistía).



   Esta semana he comido con Zacarías Romero ( Coach ejecutivo y Presidente de AECOP CyL). Al igual que yo un  Friki  ( Coaching, Análisis Transaccional, Programación Neurolinguística, paradigmas...).
   Cada vez que hablamos lo hacemos a borbotones y atropelladamente.  Es escaso el tiempo que nos dedicamos, tan grande nuestra pasión por el coaching y tanto que compartir que se nos acelera el ritmo.
  Uno de los muchos temas sobre los que reflexionamos fue este:  No vemos las cosas como son, sino como somos
    

    Nosotros percibimos a través de los receptores. Y estos pueden ser exteroceptores que son los encargados de captar los estímulos físicos exteriores  y los propioceptores que son lo que lo hacen con los estímulos físicos de nuestro interior. A esa captación la llamamos sensación.
  Los estímulo son fenómenos físicos, estos son recibidos por el órgano sensorial adecuado y luego esa excitación es transmitida a la corteza cerebral y transformada en una sensación que es un fenómeno psíquico.
    La percepción es la que analiza esas sensaciones que se producen en la corteza cerebral y esa percepción depende de diversidad de parámetros.
   Entre otros muchos está el conocimiento intelectual. Añadimos a nuestra percepción lo que ya sabemos, o creemos saber del objeto. Un ejemplo del conocimiento intelectual es el tamaño de las cosas dependiendo a la distancia a la que nos encontremos de él. Un objeto se le ve pequeño si se encuentra alejado pero la percepción real de su tamaño está calculada por la experiencia que hemos adquirido intelectualmente. Podríamos decir, para los que han leído este párrafo sin prestar demasiada atención; que vemos a través de lo que ya conocemos.
   La bebida, las drogas, nuestras creencias o sentimientos limitantes, educación, sesgos arraigados actúan sobre nuestra percepción de las cosas.

   Pretendo llegar a la conclusión de que las percepciones son influidas por muchos factores que explican que los acontecimientos se perciban de diferente manera por cada persona.
   Lo más interesante es que todos solemos experimentar como verdadero e incuestionable aquello que vemos o que percibimos e incuestionable también aquello que creemos que podemos o no podemos hacer.

  Pregunta de coach: ¿Cuándo o con quién tiendes a percibir aquello que "crees" que es, y se te olvida cómo influye aquello que "eres"?

   El valor de las cosas no son Donuts, es el dinero... ¿ O tampoco es el dinero?. El valor del dinero también es una relación aprendida, no real. Quizá David estuviera en lo cierto.
   Ahora a las 7 de la mañana me apetece un Donuts, a ver de donde lo saco. Eso sí es un problema.

" Uno de los principales objetos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos el mundo" (Anold H. Glasow).

jueves, 23 de junio de 2011

¿COACHING?-EN EL AGUA por GREGORY CAJINA.


La escena era bella.


El padre dentro de la piscina, bajo el sol del verano, sonriendo y haciendo un ademán con las manos de'sígueme', mientras alentaba a su hija, de La escena era bella.

El padre dentro de la piscina, bajo el sol del verano, sonriendo y haciendo un ademán con las manos de'sígueme', mientras alentaba a su hija, de unos cuatro o cinco años a que nadara hacia él, obviamente la primera vez que se soltaba del bordillo y se aventuraba a la parte honda... sin flotador.

'¡Dame la mano!' decía ella, entre temblorosa y sonriente (curioso como se entremezclan las emociones cuando se atraviesan las fronteras de nuestra zona de confort). 'Tómala', le decía el padre, retrocediendo, muy disimuladamente mientras la pequeña avanzaba.

'Papá, ¡te estás moviendo!' y '¡Papá, no puedo, no puedo!', gritaba ella, entre extática y temerosa.

'Que sí, hija. Si ya me tienes casi… un poquito más, un poco más, vamos, vamos…´, le animaba él.

Y así todo el largo de aquella piscina. Brazada a brazada.

Cuando la niña llegó, el abrazo del padre se pudo sentir entre todos los que observábamos. Una pequeña lagrimita traicionera delataba a la madre en la orilla.

La celebración del padre con su hija, dentro del agua, fue mayúscula.

Qué energía. Qué bueno.

La niña nadó sola, y a pesar de su miedo. Sin estilo quizás; sin aspavientos de elegancia.

Pero con efectividad.

El padre creó las circunstancias de la autoconfianza, y de la autonomia-apoyada y sustentada.

Al día siguiente, la niña quiso explorar el siguiente límite: tirarse desde el trampolín.

Se avecinan más éxitos que celebrar.


Gregory Cajina. 


sábado, 18 de junio de 2011

Afilar la sierra por Loren Álvarez Martínez.


Mi reflexión gira en torno a la metáfora que muchos, de una manera u otra, hemos oído alguna vez, os la cuento:


Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles. -Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles. -Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol. Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento. El capataz le preguntó: -¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?. -Afilar, no he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles.



Me gustaría realizar una transferencia de la metáfora anterior al mundo empresarial, especialmente al sector de los pequeños autónomos, como es mi caso. ¿Cuántas veces hemos llegado a casa cansados con 10 horas invertidas en el negocio para ver como bajan las cuentas? Y cuanta más energía invertimos más gastos y desolación recibimos a cambio.
En épocas de bonaza nos decíamos; “ a ver si saco tiempo y coloco el almacén, a ver si saco tiempo y visito a clientes,...y mejoro mis instalaciones,...y potencio esa línea nueva de negocio,...y me voy de vacaciones, descanso y regreso nuevo, con más ganas, ...y dedico tiempo a mi familia, ...y leo ese libro que tengo guardado...y realizo la formación esa que tanto me apetece y me hace falta,..y,y... “500 aversis" más.
Ahora , en época de las flacas, disponemos de ese tiempo y nos lo seguimos negando .
Afilar la sierra es necesario y eso sí es una verdadera inversión . ¿Por falta de tiempo o por falta de visión?. Si deseas ver la pieza del puzzle que te falta, levanta la cabeza de la mesa, tendrás más amplia tu visión. De paso aprovecha y levanta el culo de la silla también.


Hola José Luis, este es un relato de lo que a mi personalmente me ocurre en mi negocio, muchas horas y mismo resultado. Teniendo tertulias con otros foros de peluquería es ídem de lo mismo, el relato y el comentario me gustaría que lo modelaras a tu estilo, pero creo que el concepto base de mi intencionalidad esta dicho.
Un saludo a todos los del otro lado de la pantalla desde Ceuta.

Loren Álvarez Martínez.

sábado, 11 de junio de 2011

El Churrero de mi barrio.

   
   Cuando empezaba en el mundo de los negocios,  mi padre y el churrero de mi barrio me dieron una lección sobre negociación y resolución de conflictos que ahora os quiero trasladar:

   El vecino que vivía encima del local de la churrería le había denunciado en repetidas ocasiones por las molestias y el ruido que producía la actividad. Cada vez que surgía este tipo de queja, el local debía reformarse entero para su insonorización, con el consiguiente coste económico. Esto sucedió en tres ocasiones.
   Ante la desesperación del propietario del local, llorando, nos lo comunicó de nuevo. En un alarde de genialidad y para sorpresa mía,  mi padre le preguntó a qué se dedicaba el vecino en cuestión. - " Hace poco a montado una gestoría y lleva la parte contable y fiscal de algunas empresas"(creo recordar que intercalada en esta frase había alguna mención a la madre del gestor).  Mi padre insistió y continuó en lo suyo, le consultó de nuevo sobre cual sería la reacción de esa persona si le encomendaba la gestión de sus churrerías ( tres locales ) y además le hacía llegar clientes gracias a su recomendación.

    El churrero de mi barrio engullo, regurgitó, masticó de nuevo y el solito....

   Un año después la gestoría funcionaba de maravilla y en la churrería no se recibieron más denuncias y lo que es más sorprendente el ruido desapareció...en serio, de verdad.

   Nuestros personajes anteriores habían discutido, uno deseaba que el otro se fuera a la ruina y el otro ni os cuento lo que deseaba hacer con el cadaver del uno. Su conducta final era "yo oigo ruido constantemente y no me deja vivir" ( y estaba todo el día escuchando ). Y el otro hacía más ruido sólo para molestar ( "para que se queje con razón").

   En el proceso natural de un conflicto pasamos de las palabras a las emociones y finalmente a las conductas. Cada paso superior añade una barrera más insalvable para la resolución de dicho conflicto y nos lleva de una forma irracional a estar pensando en qué puedo hacer en contra de la otra parte para que se de cuenta de que tengo razón y cese en su actitud.

   Una opción de resolución en un conflicto que ha pasado por los tres pasos anteriores ( palabras- emoción-conductas) podría ser la de regresar al punto de origen recogiendo miguitas hacia atrás por el mismo camino y de la misma forma por el que llegamos pero de forma inversa:
1º Cambiamos nuestras conductas: Ofreciendo sin esperar nada a cambio.
Y esperamos pacientemente.
2º Se cambian las emociones: "Es posible que este tipo no sea tan cabrón, fíjate lo que está haciendo sin esperar nada a cambio con lo que yo le estoy haciendo".
Y esperamos pacientemente, confiando en que nadie quiere el mal para otro.
3º Hablamos y confrontamos nuestros puntos de vista y llegamos a un acuerdo de una forma empática.

YO GANO- SI TU GANAS.

domingo, 29 de mayo de 2011

¡POST CLARO que tengo razón! Todos son iguales, yo paso, me quedo sola.



- No voy a conseguir pareja nunca más. Debo hacer algo mal. Debo venir con defecto de serie. Todos me hacen lo mismo. Es una pasada, todos los hijoputasmalnacidos me tocan a mi. Me quedaré sola. Cuando algún chico se me arrima le doy largas, no pienso comprometerme nunca más. 

Estar así es duro,  se deben atravesar las etapas de duelo hasta llegar a la aceptación (eufemismo de estar jodida, pero jodida y que pase esto lo antes posible, que así no puedo seguir).

Tres puntos en estas frases tan dolorosas:

1) No dejo que se me acerque ningún chico. 
Nos protegemos con la intención positiva de que no nos hagan daño y mientras no desarrollemos nuevas alternativas para mantener esa intención positiva en nuestros actos, seguiremos pensando que la barrera de protección es lo más efectivo.
Poca gente hace las cosas sabiendo que no las hace de la forma más correcta. Nuestras actuaciones son siempre las mejores con los datos que en ese momento concreto poseemos, dentro de los datos que manejamos están los propios de nuestra individualidad - experiencias, valores, prejuicios, principios, educación, época de la vida, influencias del P, N o A...y un largo etcétera- .
Cuando queremos cambiar, se debe respetar la intención positiva de nuestras intenciones. Debemos crear opciones y alternativas adecuadas para satisfacer dicha positividad en nuestras acciones. Por que "Cambiar pa na, e tontería".


2) Creamos patrones de conducta inconscientes que explican nuestra realidad y nuestras intenciones y siempre pensamos que tenemos razón. Tendemos a actuar de tal forma que nuestras profecías se cumplen y somos capaces de justificar lo que nos sucede y además convencer a los demás que nuestra posición es la correcta.

YO CREO QUE ( todos son iguales)...por eso...YO ESPERO QUE( todos los chicos hagan lo mismo, pues son todos iguales)...por consiguiente YO ACTÚO DE ESA FORMA(desconfío y no voy a dar oportunidades)...y al actuar así se dan circunstancias para YO CONFIRMO LO QUE ESPERABA( que todos iguales)... y ¡Pues claro que tengo razón, no lo ves!, ya lo sabía, me siento bien porque era lo que pensaba. AHORA LO CREO Y ESTOY SEGURA... y vuelta a empezar.

3º La posición Yo estoy mal Tu estas bien. Es una posición depresiva en la que una persona está mal y piensa que el mundo, los demás están bien. Se automargina, anula, frustra, en esos momentos depresivos piensa que nunca va a estar entre las personas a las que les salen las cosas bien o entre los ganadores. Necesitamos cambiar nuestra perspectiva y ver las cosas desde otro punto de vista para ver que a todas las personas les salen las cosas mal alguna vez y que quizá sea lo mejor que pudo suceder, pues algunas personas que nos hacen mal y nos abandonan nos salvan la vida.

Como decía Paco Gatilloflojo, "no te apures que todo lo que cae se vuelve a levantar". Positivo, creencias-resultados y yo estoy mal pero espera un ratito.

sábado, 21 de mayo de 2011

La libertad de ser Dueños


Gracias por tu inspiración Grégory. Verás parte de ti en este post no es un plagio sino una interiorización (proceso de asimilación de las percepciones o del lenguaje y del pensamiento) de una forma de ver la vida.

Mallorca me gustaría que reflexionaras sobre un pensamiento que tuve el año pasado, todos pasamos por lo mismo alguna vez. Estoy seguro que alcanzarás el verdadero éxito.


http://foroulisesrrhh.blogspot.com/2010/09/la-libertad-de-ser-duenos-por-jose-luis.html


LA LIBERTAD DE SER DUEÑOS por JOSÉ LUÍS MOZO

La libertad es ser dueños de la propia vida” Platón (Siglo IV a.C.).

A los que me conocéis posiblemente os halla extrañado que todavía no escribiera en el blog, además de estar en el grupo en el que surgió la idea de su creación, el Gran José H. me encomendó la tarea de animarlo (es como cuando te mandan tocar el triángulo en el coro del colegio..., pero yo tan orgulloso de que me mande hacer algo) y yo que soy de los que se meten en todos los berenjenales, pues no me había decidido. Llevo tiempo pensando sobre un tema del que pudiese escribir, vuestra formación en RRHH me acojona un poco...pero también sabéis pues lo he dicho muchas veces, que la ignorancia no me impedirá hacer lo que quiero. Espero que entendáis mi reflexión y que sirva para crear algún tipo de “confrontación”. Me encanta vuestro trabajo y cuando sea mayor seré como vosotros, mientras tanto puedo ser un poco malo.

Cojo unos rotafolios (me pone lo de rotafolios, más que post it) y metódicamente:

Listado de cosas para el éxito: Una pareja, una hipoteca, televisión de plasma(de 50 pulgadas, ¿la hay más grande?), un ordenador (mejor un Mac), un BMW (deportivo, rojo) a...y un todo terreno (para ir al Vallsur, necesario sin duda), una casa en el centro y para los fines de semana otra (con campo de golf, aburridísimo), un perro (no me gustan los animales, pero mola la imagen de pasear con el chucho y esa sonrisa de felicidad de los anuncios), relaciones sociales en las que pueda aparentar el buen trabajo y la buena posición que tengo (y lo ocupadísimo que estoy, bueno...me llaman incluso los fines de semana), claro...un móvil (de esos que te superan en capacidades), una moto, una carrera universitaria, una Máster, un MBA....

Estoy dispuesto para conseguir eso a: Noches en vela, interminables horas de esfuerzo, madrugones, renunciar al gimnasio y a mis carreritas (con lo que me gustaba y lo bien que me sentía, Ah cuando consiga lo del éxito ya volveré), fines de semana con el portátil en casa, vivir en una ciudad que no me gusta y estar lejos de mi gente, reprimendas de un jefe (que no es mucho más listo que yo), prisas, reuniones improductivas, úlceras, atascos, discusiones con mi pareja, sensación de correr, correr, correr (¿no querías carreritas? Toma taza y media) sin ningún sentido, perderme la infancia de mis hijos...(Bueno no deja de ser tiempo, nada más..ah y vender mi alma al Diablo, después de todo el alma no me la ve nadie..ah y además no “quiero” estar tan seguro de que tengamos alma, mejor todavía; me hago agnóstico o algo de eso que te da igual lo del alma).

¿Es posible que vivamos en una realidad de ilusión que nos hipnotiza y narcotiza, un camino de triunfo, dinero, riqueza, posición, un sendero trazado y decidido por otros?

Como en la película “ El curioso caso de Benjamín Button.” ( Viene al mundo con 80 Años y vive al revés). Puedes decir – Lo haré al revés: Ganaré dinero, con una libertad financiera en la que no me preocupe el dinero, elegir una actividad que me llene (trabajo que me guste y en el que pueda aportar algo más a las personas o la sociedad) y con esa independencia económica (esto lo dejamos para otra), ejercer de lo que me guste con el corazón, sin excesivos conocimientos y desde luego no por dinero. Y finalmente estudiar una carrera universitaria relacionada con lo que elegí sin la meta del éxito. ¿Imaginas la felicidad de hacer lo que quieres sin la necesidad ni del éxito ni del dinero y la perspectiva que te da el haber logrado el éxito financiero y finalmente en la Universidad el tener algo que contar y una visión diferente ( no enfocada a lo establecido)?. ¿La caña no?. No dejas de ir por el camino que hay pero al revés. (Puede que me haga sentir dueño de mi propia vida).

Para eso hace falta emprender, ser valiente, organizar tu vida (“si no lo haces tú alguien lo hará por ti”, dijo alguien). Pero con la educación que recibimos y sobre todo con la forma de recibirla es muy complicado. Los niños no juegan a crear negocios, hablar de dinero está mal visto, cada uno en su sitio (siempre en la misma mesa, para que nos acostumbremos al trabajo en cadena), juegos competitivos (esto Félix no lo vas a compartir ) el daño que hace el fútbol, los currículos, la universidad, MBAs ( escuelas de esclavos la mayoría de las veces), en los curros ( yo mando y se hace como yo digo)...

Y en lo que referente a la temática del este Foro: ¿No os parece que algunas veces las bondades de un trabajo como el de RRHH, Gestión de personas, Coaching ejecutivo, bla, bla, bla se convierten en algo difuso cuando el dueño de la organización es sólo un accionista y no un verdadero emprendedor, alguien que ha parido la organización, la ama y la considera un organismo vivo y no una sólo una fuente de ingresos?
De verdad, con las tripas, ¿qué os sugeriría, como empleados recién despedidos, la palabra outplacement?
Desde estos puestos, en una organización sólo con afán de lucro, la función de RRHH es hacer que la gente no se salga del caminito. Seguir fomentando la esclavitud ya no con látigos, eso era en otros tiempos, ahora lo que mola es hacer lo mismo con besos, caricias, visualizaciones de éxito...
Este trabajo es “guay” (expresión del Niño, como feo, malo...lo elijo) pero sólo si estás en el bando de los buenos y de verdad te importa la gente y en que el lugar de trabajo sea un sitio para crecer y que enriquezca de verdad tanto a trabajadores como a jefes. Por el contrario, el poder que te da el conocer cómo funcionamos para que la gente sea más productiva y siga el camino marcado del Éxito se convierte en algo un poco feo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Mi galleta está rota.



   Hoy me ha surgido una duda y no se si es que desde hace unos años he cambiado el guión de mi película, por lo que permito la entrada a otros personajes en ella, o porque sucede con demasiada frecuencia en los momentos por los que estamos pasando como sociedad.

   He conocido a personas que están atravesando momentos duros y en algún momento les he explicado las fases del proceso de duelo. Al hacerlo mi pretensión es que entiendan que dicho proceso es una consecuencia del cambio, también que si ponemos nombre a las sensaciones que están teniendo, quizá se tranquilicen y lo vean un poco desde la distancia, de una forma disociada, duele menos y te hace ser más consciente, lo que puede facilitar dicho cambio.

   Tomas Harris en su libro I'm OK - You're OK, tiene un ejemplo familiar que me encanta para explicar la situación: “Se dejo una caja de galletas para los chavales a la que todos se precipitaron a meter la mano, el más pequeño, como es natural, fue el último en hacerlo. Cuando lo hizo encontró una sola galleta, a la que le faltaba un trozo, ante lo cual la arrojó al suelo llorando, desesperado: “ Mi galleta está rota”. Es propio del Niño mezclar la decepción con el desastre, destruir toda la galleta porque le falta un trozo, no es grande, no es tan perfecta....”

   En esta época de crisis hay parejas que se separan porque se les ha roto "un poco la galleta".  Muchas personas se casaron con ejecutivos, personas que tenían un sueldo importante, buena apariencia física, coches caros, motos, viviendas lujosas, reconocimiento social, círculos de amistades selectos...cada cual puede poner el caso que conoce, por lo que no creo que vulnere confidencialidad alguna.  Y... ahora que se ha perdido la fuente de ingresos que mantenía la galleta espléndida, se encuentran que esta no es tan perfecta, a al mínima la tiran al suelo, destruyéndola. Algunas veces la galleta queda tan rota que no sirve para nadie y se olvida. La mayoría de las veces alguien la recoge la pone nombre propio, y se fija en lo deliciosa que es, su sabor, su verdadero ser, no les importa si la falta un trozo o no es perfectamente redonda, les apetece esa galleta, ese sabor y les da igual si esta en pedazos, como parte de una tarta, -o como me gustan a mi- en barquito sobre la leche.

“Prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores”. Francois, Duque de La Rochefoucauld.